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Reducción de la semana laboral

30/01/2025

Transcripción de la columna en Radio Carve de 29 de enero, 2025

El futuro Ministro de Trabajo Sr. Juan Castillo, que asumirá funciones el 1 de marzo del corriente año, anunció en las últimas semanas que un punto clave de su agenda será alcanzar una reducción de la semana laboral en el sector privado. 

En reuniones con sindicatos y cámaras empresariales y en contactos mantenidos con medios de prensa, las Autoridades designadas han señalado que propondrán a los interlocutores sociales un acortamiento del volumen del horario semanal, fundando esa medida en que algunos países de nuestro continente han aprobado leyes con ese objetivo y que nuestro país ha quedado rezagado en esa materia.

Si bien todavía no se ha divulgado cuál es la propuesta concreta, creemos que es conveniente comenzar a brindar a los oyentes información sobre cuáles son las tendencias que existen en la región y el mundo en materia de cantidad de horas de trabajo semanal, para determinar cuáles son las posibles experiencias probablemente inspiren los planes del Poder Ejecutivo.

Para ello contaremos con la ayuda del Estudio Posadas, que abordará la temática la reducción de la semana laboral en dos Salidas. 

Hoy abordaremos el estado de situación en la región y el mundo, para analizar la semana próxima cuál es el régimen vigente en nuestro país y qué aspectos habría que modernizar. 

Nos comunicamos entonces con la Dra. Mariana Fernández Fasciolo del Departamento Laboral del Estudio Posadas.

  1. Si te parece bien comencemos haciendo un poco de historia y analizando cuándo se consagró el tope de 8 horas de trabajo diarias en Uruguay y el mundo.

Durante el siglo XIX en Uruguay y el mundo las jornadas de trabajo promediaban generalmente entre 12 y 14 horas y no había descanso semanal. 

A comienzos del Siglo XX en la mayoría de los países se redujo de hecho la semana laboral a aproximadamente 60 horas, lo que representaba 10 horas diarias de trabajo sin descanso intermedio.

Esas jornadas extenuantes generaron una tasa muy alta de accidentes de trabajo y una mala calidad de vida para los trabajadores.

Por ello, la fijación de un tope de horas de trabajo en el día y la consagración de un descanso semanal fueron de las primeras reivindicaciones obreras que se reconocieron por los Parlamentos y la Organización Internacional del Trabajo.

Precisamente, nuestro país fue pionero en esa materia porque en el año 1915 fue el primer país del mundo que aprobó una ley (Ley 5.350 hoy vigente) que limitó a 8 horas la jornada de trabajo y ordenó al Poder ejecutivo reglamentar una pausa durante el día. 

Luego, en el año 1920 la ley 7.318 consagró el descanso semanal de 1 día para todos los trabajadores, cualquiera sea su jerarquía o sector de actividad.

En la región las 8 horas de trabajo se consagraron luego de 1915. Por ejemplo, en Ecuador se aprobó ese tope en el año 1916, en Perú en 1919, en Argentina en 1929 y en Brasil en 1932.

En Europa el tope de 8 horas se aprobó por primera vez en Francia, Alemania y Bélgica en 1919, en Italia en 1923 y en España en 1931.

A nivel internacional el primer Convenio Internacional del Trabajo que aprobó la OIT en su año de fundación, en 1919, fue precisamente sobre limitación de la jornada en la industria en 8 horas, lo que sería complementado en el año 1930 con la aprobación del Convenio núm. 30 para el sector comercio con igual tope de horas.

Podría afirmarse que recién al finalizar la Segunda Guerra Mundial el tope de 8 horas diarias de trabajo y un día de descanso semanal pasó a ser el estándar a nivel internacional.

  1. ¿Cuáles fueron las razones por las cuales se limitó la cantidad de horas en el día y en la semana?

Simplificando mucho la cuestión podría decirse que hubo motivos biológicos, como son la necesidad de disminuir la fatiga, de proteger la salud del trabajador y de evitar accidentes de trabajo. También razones religiosas como otorgar tiempo libre para dedicar al culto. No menos importantes fueron los civiles y sociales: brindar espacio de libertad para el esparcimiento, la cultura, la política, la familia, la educación, entre otros. 

Asimismo, el combate al desempleo fue una finalidad frecuentemente sostenida a nivel de organismos internacionales, como la OIT.

  1. ¿Cuál es la evolución que ha tenido el tope de horas de trabajo en la región y el mundo?

A grandes rasgos, puede decirse que desde mediados del siglo XX al presente existen tres tendencias:

A) Por un lado, en Europa se aprecia una paulatina pero firme tendencia a la reducción de la semana laboral, ubicándose actualmente el tope máximo en 40 horas. Inclusive, en algunos países, como Suecia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Países Bajos, entre otros, rigen menos de 40 horas semanales. 

Interesa señalar que en el caso de España, donde el tope legal es todavía de 40 horas semanales, hace pocas semanas el Gobierno acordó con las Centrales sindicales, pero la oposición de las Cámaras Empresariales, una reducción de media hora por día, para pasar a trabajar 37,5 horas semanales. Veremos si el Parlamento español aprueba el acuerdo.

B) Por otro lado, algunos países de la región, como son los casos de Colombia y Chile, aprobaron recientemente leyes de acortamiento de la semana laboral. En el caso de Colombia se aprobó una reducción progresiva de 48 a 42 horas, tope que regirá desde 2026. En Chile el Congreso aprobó una reducción de 45 a 40 horas, también de carácter progresivo que comenzó el año pasado y terminará en el año 2028 cuando se alcanzarán las 40 horas. 

C) Finalmente, debe decirse que en la mayoría de los países de Asia, África y América todavía rige la semana semanal larga, que va de 45 a 48 horas.

Nos interesa mencionar que la OIT aprobó en el año 1962 la Recomendación 116 que promueve la reducción progresiva de las horas de trabajo en la semana para alcanzar las 40 horas sin reducción del salario. Pero se trata de una sugerencia, no de una norma jurídica.

  1. ¿Cuáles son los motivos y fines por los cuales algunos países han reducido la semana laboral?

Se mencionan muchas razones. En algunos documentos de la OIT se señala la conveniencia de reducir la semana laboral para tratar de crear nuevos empleos y así bajar la tasa de desocupación, sobre todo la provocada por las innovaciones tecnológicas, como es el caso de la inteligencia artificial.

Otro fundamento frecuentemente aludido es la conveniencia de conciliar la vida laboral con la vida familiar. Se expresa que los trabajadores con hijos menores requieren de más tiempo libre para criarlos, así como para dedicar al cuidado de los familiares ancianos.

También se sostiene que el acortamiento de la semana laboral generaría mayor productividad laboral porque los trabajadores estarían más motivados y concentrados en sus tareas. Inclusive se dice que reduciría los niveles de ausentismo.

  1. Cuáles son las dificultades y obstáculos que se han señalado para reducir la cantidad de horas de trabajo.

En general los empleadores han criticado las propuestas de este tipo, por considerar que la reducción de la jornada sin disminución salarial significa un aumento de los costos de producción.

También se señala por el sector empresarial que se pueden generar problemas organizativos porque las compañías deberían reestructurar su funcionamiento para cubrir las horas de trabajo que se reducen. 

Inclusive, se dice que si se trata de un sector de actividad con alta tasa de ocupación y escasez de personal calificado no siempre será fácil conseguir nuevos trabajadores.

Además, se sostiene que en algunos países la reducción de la semana laboral no se acompasó con un aumento de la productividad, como sucedió en el caso de Francia hace algunos años.

  1. Se ha hablado mucho en los últimos dos años de la denominada semana laboral de 4 días. ¿Podrías explicar brevemente en qué consiste y qué resultados ha tenido?

Esencialmente implica reducir un día de trabajo a la semana, se pasa a trabajar 4 días 8 hs por día, sin reducción salarial, pero con el compromiso de mantener el mismo nivel de productividad de los trabajadores. Es una practica impulsada en su mayoría por iniciativas privadas enmarcadas en una asociación llamada 4-Days-a-Week. La organización ha implementado una serie de planes piloto en diversos países con resultados ampliamente positivos en todos los casos, de acuerdo con los resultados de sus investigaciones.

Las mejoras se dan no solo en la productividad de las empresas, sino también en el bienestar de los trabajadores que se someten a los ensayos. 

Estas experiencias y sus resultados han dado mucho que hablar y son los que impulsan en Europa los movimientos de reforma de la jornada de trabajo como hemos visto.

  1. Finalmente, ¿cómo piensas que se van a ubicar los interlocutores sociales ante la propuesta de reducción de la semana laboral?

Todavía es temprano para dar respuesta a esa pregunta porque no se conoce el contenido y alcance de la propuesta del Gobierno. Damos por descontado que la Central Sindical acompañará la idea, porque así lo ha sostenido en los últimos años, y probablemente las Cámaras empresariales adopten una visión más crítica.

De todas maneras, consideramos que el éxito o fracaso de la iniciativa dependerá de muchas variables, como, por ejemplo, cuál es el objetivo a alcanzar (¿44, 42 o 40 horas semanales?), cómo se instrumentará (¿por ley o por negociación colectiva sectorial?) y si simultáneamente se van a revisar otros aspectos del tiempo de trabajo en Uruguay, como son los casos del cómputo de horas extras, la desconexión digital, etc.

Escuchá la columna completa aquí.

Autora:

Dra. Mariana Fernández Fasciolo